ARTÍCULOS CENSURADOS
Siempre he creído que los artículos de opinión deben estar encaminados a hacer pensar a la gente. Para esto me gusta utilizar en muchos de los míos un lenguaje crudo y provocador. Los riesgos de esta libertad de método son conocidos por todos; cabe la posibilidad de que en el medio en el que uno publica ofenda a las sensibilidades más cándidas. ¿Qué provoca esto? Una inevitable confrontación de la que surge la figura llamada "censura". No pasa nada, ha existido siempre. Como espero y confío en que me seguirán censurando algunos artículos, abro aquí esta nueva sección.
* El artículo titulado Ainhoa Ainhoa no se publicó en El Puerto Información por lo de siempre, a saber:
que si es sexista, que si es ofensivo para las mujeres, que si soy un machista recalcitrante, etc.
Sé que otros se molestan por este tipo de cosas, pero a mí me encantan.
Tal y como está el patio, creo que este artículo sólo es inocente y humorístico.
Me consuelo pensando que a Ainhoa le habría encantado.
AINHOA, AINHOA (26 / 03 / 2004)
Empezaba yo a estar harto ya de tanta política y a esto que viene el otro día mi amigo Sergio a dejármelo claro del todo. El tío se lee todas las semanas el artículo y luego viene a hacerme la crónica de sus impresiones; que si es demasiado serio, que si no me lo creo ni yo, que si no le ha dicho nada y cosas así. Yo pensaba que escribía para calentar la mano y resulta que escribo para los amigotes. De vez en cuando recibo por email los comentarios de algún lector y la conclusión a la que llego es siempre la misma: demasiada política. Gustan más los disparates que los argumentos. Lo tengo comprobado; siempre que evito la actualidad recibo por correo electrónico la opinión de un espontáneo. Es lo que tiene incluir la dirección web al final de la columna. Creo que haría bien amputándome la opinión. Se vive mejor sin convicciones. Empiezo a pensar que no tengo talento para la sentencia. Renunciar al veredicto, esa es hoy mi máxima aspiración.
Estos eran algunos de los pensamientos fúnebres que me embargaban antes de comprar el interviú, sin ninguna duda la mejor revista que se edita actualmente. Siempre me gustaron sus ilustraciones, son un reconstituyente inmediato. Todos los psicólogos deberían recomendársela a sus pacientes. Estoy convencido de que si se leyera más el interviú habría menos depresiones. Si no me crees, pregúntaselo a un camionero, a ver qué te dice.
Total, que tenía ganas de echarle un vistazo a las intimidades de Ainhoa y no he querido desperdiciar la ocasión, no sé si me entienden. La chica se queja en la entrevista de que los hombres no la miran a los ojos y uno comprende los motivos. Supongo que se refiere a los ojos de la cara, claro, que tienen un deje de amenaza que subyuga y paraliza. No como el resto del cuerpo, que está lleno de cosas ricas. Mírenme a los ojos y díganme que no se han fijado. Es imposible, hombre, no fijarse en unos pechos que llegan con una cuarta de adelanto a todos los sitios. Salta a la vista que es una mujer esponjosa. Supongo que por eso aparece en las fotos mojadita, con los poros abiertos y la expresión deseante, como es la norma más extendida en este tipo de trabajos. Si la observan con detalle descubrirán que la boca tiene algo húmedo y absorbente, con talento para la lactancia. Se ve enseguida que está llena de peligros y matices, y quizá por eso el entrevistador la trata de usted, aunque luego el tío no pierde la ocasión de preguntarle por los requisitos que hay que cumplir para enamorarla. Menudo pájaro. Claro que yo en su lugar hubiera hecho lo mismo.
Sigo leyendo y me entero de que no vota y hace bien, eso que tenemos en común; tiene ganas de sentirse enamorada y le apetece vivir un idilio. Se considera sincera, alegre, extrovertida y tímida. Siempre nos gustaron las tímidas.