ALGUNAS CREENCIAS SOBRE ANIMALESQue quede claro desde el principio, mi intención en este artículo no es responder a las preguntas sino enunciarlas. Y para que así conste sigamos hablando del tema. El lagarto, por ejemplo, parece tener connotaciones positivas en el mundo de las supersticiones. Igual que se toca madera, se nombra al lagarto. ¿Por qué es esto así? Cualquiera sabe. Pero son contrahechizos, no cabe duda. “Toca madera”, dice el supersticioso, y efectivamente la toca. Y para ahuyentar los malos presagios, por si acaso, por si las moscas, qué curioso, “lagarto, lagarto”. Y en cuanto a las moscas, la simbología negativa está clara, son emisarias de mala suerte, por eso por si las moscas. No hay que olvidar que en el Éxodo son las protagonistas de la cuarta plaga que Dios envía a los egipcios. “Esto dice el Señor: Deja ir a mi pueblo para que me ofrezca sacrificios. Porque, si no le dejas ir, mira que yo enviaré contra ti, contra tus siervos, y contra tu pueblo, y contra tus casas, un enjambre de tábanos; y las habitaciones de los egipcios y todos los parajes donde moraren se llenarán de tábanos”. Por el contrario las abejas son animales positivos. Quizá por el alimento que producen, la miel, que siempre ha sido muy estimada. Los griegos consideraban a las abejas espíritus independientes y las relacionaban con la fecundidad. Y en el mundo de la superstición gallega, en muchas de sus leyendas, se dice que en noches de luna llena se puede ver el cuerpo de los muertos formando enjambres de abejas. Probablemente
El propio Shakespeare en su Julio César hace que Casio hable a Messala de esta manera sobre los malos presagios que le corroen: “Viniendo de Sardes, cayeron dos poderosas águilas sobre nuestra bandera de delante, y allí se encaramaron, alimentándose y cebándose de manos de nuestros soldados, que nos han acompañado aquí a Filipos; esta mañana han huido volando, se han ido, y en su lugar, cuervos, grajos y milanos vuelan sobre nuestras cabezas y nos miran desde lo alto como si fuéramos presa agonizante: sus sombras parecen un dosel funesto bajo el cual yace nuestro ejército a punto de rendir el alma”. Y en una inolvidable escena de Macbeth hace hablar así a Lady Macbeth en el momento de afrontar con resolución su propósito criminal. Se dirige a un mensajero: “Ocúpate de él: Trae grandes noticias. Está ronco el mismo cuervo que grazna ante la fatal entrada de Duncan bajo mis almenas. Venid, espíritus que animáis los pensamientos de muerte; privadme ahora de mi sexo, y llenadme ahora de la más temible crueldad, desde la coronilla al pulgar del pie: espesad mi sangre, tapad el acceso y la entrada a la piedad para que ningún natural acceso de compasión haga vacilar mi fiero propósito, ni ponga una tregua entre él y la ejecución”. Sin embargo la cigüeña es un animal de buen augurio. Existe la creencia de que en las casas donde anidan las cigüeñas habrá felicidad. Y en los cuentos infantiles se nos ofrece una imagen entrañable de estos animales, son bienvenidas sus llegadas tras el invierno, y anidan en los campanarios de las iglesias, que son lugares sagrados. Siempre
me ha
sorprendido también la imagen que se tiene de los loros
como de animales
fieles. Quizá se deba a la facilidad que tienen para imitar
la voz humana y
otros sonidos, pero también a la fama del loro llamado
agapornis, inseparable,
o pájaro del amor, que permanecen siempre juntos,
monógamos, y no sobreviven
demasiado tiempo a su pareja. Y cómo no, a la idea inculcada
por las historias
de piratas, siempre con su loro al hombro, como el viejo Long John
Silver de La paloma encarna la pureza, la paz, la armonía o la candidez. El Espíritu Santo es una paloma. En el Talmud aparece como maestra de castidad. Y en la mitología griega habitaba en la encina sagrada del santuario de Dódona, consagrado a Zeus. El oráculo de Dódona era uno de los más respetados de la antigüedad, y los sacerdotes predecían el futuro según fuera la actividad de las palomas en la copa de la encina. Siempre es un símbolo positivo. En el Cantar de los Cantares la amada aparece nombrada así: “Levántate, amiga mía, beldad mía, y vente. ¡Paloma mía!, tú que anidas en los agujeros de las peñas, en las concavidades de las murallas, muéstrame tu rostro, suene tu voz en mis oídos, pues tu voz es dulce, y lindo tu rostro”. Y un poco más adelante: “¡Qué hermosa eres, amiga mía, qué hermosa eres! Son tus ojos como palomas detrás de tu velo”. Imposible identificar a la paloma con algo sucio o negativo después de esta imagen. Pero también la paloma es protagonista de una de las escenas más esperanzadoras del Génesis. Se trata de aquella en la que Noé suelta uno de estos animales para comprobar que era posible divisar tierra. “Esperando, pues, otros siete días más, por segunda vez echó a volar la paloma fuera del arca. Mas ella volvió a Noé por la tarde, trayendo en el pico una ramita de olivo con las hojas verdes: por donde conoció Noé que las aguas habían cesado de cubrir la tierra”. También
el
cordero y el carnero son símbolos esperanzadores desde la
antigüedad,
probablemente los más positivos. Encarnan la inocencia y la
benignidad.
Ejemplifican el sacrificio. Hay que recurrir de nuevo a la
religión para hallar
ejemplos que dignifican la figura de estos animales. En el ritual
católico de
la misa, tras Pero
la
creencia animal más célebre de las extendidas por
Y
por último
el curioso caso del gato. Hoy día es un
animal de compañía muy
apreciado, pero no siempre fue así. Se le empezó
a reivindicar en el siglo XVII
por la belleza de su porte y por su utilidad, ya que era utilizado como
exterminador de ratas y ratones, principales causantes de plagas y
epidemias en
una época propensa a las pestes. También fue muy
apreciado en el antiguo
Egipto, donde se comenzó a domesticar hacia el
año 3000 a. de C., e incluso se
le llegó a incluir en la simbología religiosa de
entonces; estaba considerado
la reencarnación de los dioses en el momento de comunicar su
voluntad a los
hombres. A tanto llegó la adoración por estos
animales que se les momificaba
para permitir la supervivencia de sus almas. En la ciudad de Bubastis,
en 1890,
fueron halladas varias necrópolis con más de
300.000 momias de gatos. Esta
antigua ciudad en el delta del Nilo era el centro de un gran santuario
erigido
en honor de la diosa Bastet, diosa egipcia del amor y la fertilidad, a
la que
se representaba en forma de gato, sentada con serenidad y rodeada o
amamantando
a muchos gatitos. Sin embargo en Europa y durante |